EL ARTE DE AMAR Y SER PAREJA
Los motivos del éxito y las causas del fracaso no se pueden clasificar ni fijas, porque cada pareja es diferente y cada una tiene que inventarse la manera de realizar su proyecto y de superar los tropiezos que plantea la convivencia. Pero si existe un denominador común para las parejas felices. Es que pueden amar y saben amar. Han aprendido a amar y ser pareja. Y el común denominador par las parejas que no han podido ser felices. No pueden o no saben amar. Pues su amor es un espejismo o está enfermo: son individuos incapaces de amar de verdad. La felicidad se encuentra en el amor. En el amor verdadero y no en cualquiera de sus espejismos o remedos. El matrimonio es un proyecto de amor que se va realizando progresivamente: en la decisión libre y personal de la pareja de amarse y seguir amándose, en la mutua entrega y aceptación de todos los días, en la generosidad, en la unión vivida y conquistada cada día, en la participación de la vida toda para compartir alegrías y sin sabores en la apertura a la vida, a los otros y a Dios. Y subrayo: es un proceso, un camino, no un punto de llegada. La felicidad como proyecto que los dos esperan conquistar depende del amor que une a la pareja. Lo que da sentido a la vida, da vida a la pareja y llama a los hijos a la vida, es el amor que es fecundo. El encuentro como pareja se hace realidad en el amor que rompe el individualismo, el aislamiento y la soledad, y abre para el encuentro con el otro y con los otros, pero también hace la acogida de los hijos, hacia el futuro y hacia Dios.
Pero también creo que hay que ser realista y tener en cuenta que la felicidad no es un estado absoluto, permanente, sin sombras. Hay que saber que la felicidad es relativa y que existen momentos de felicidad que se alternan con otros de dificultad. También se refiere a las actitudes necesarias para asegurar el amor y la felicidad de pareja. En primer lugar, tres hábitos que establece Stephen Covey para una pareja altamente efectiva: ser proactivos, comenzar con un fin en mente, establecer primero lo primero. Otros autores consideran indispensable conocerse a sí mismo; ser uno mismo y no el personaje que la sociedad le impone; tener un proyecto de vida ser capaz de reaccionar. Comprender y después ser comprendido, evitar las discusiones innecesarias, no dejar que el dialogo se estanque; otro con la convivencia: mirar la convivencia diaria con racionalidad; uno más con la familia: separase emocionalmente de la familia de origen y redefinir la relación con ambas familias; y otro con los hijos: asumir el rol de padre sin perder de vista la relación de pareja; también con la intimidad: disfrutar la intimida sexual, fomentar la compatibilidad sexual, saber que la sexualidad desempeña un papel importante en la vida conyugal y debe estar centrada en la comunicación; otros dos con el poder: respetar las opiniones y sentimientos del otro a la hora de tomar decisiones y pensar en términos de ganar - ganar, es decir en beneficio mutuo; y el ultimo de la lista, con los sentimientos: podemos expresar sanamente sentimientos y deseos.
En fin, la ciencia del amor y la pareja no es una ciencia exacta. El amor verdadero se construye sobre tres exigencias: madurez para amar y ser pareja, libertad para decidirse a amar y seguir amando, verdad para dar coherencia a la verdadera vida de pareja. Sin ellas difícilmente pueda haber felicidad, es decir felicidad en el amor.
Cuando se vive un proyecto de amor, de verdadero amor, ese mismo amor es fuerza que une a la pareja a lo largo del tiempo. Por encima de los tropiezos del diario vivir. Incluso después de la muerte. Ni las leyes, ni la iglesia, ni siquiera Dios obliga a una pareja a seguir unida. El éxito depende del amor. Pero no de cualquier amorcito o remedo de amor que el viento se puede llevar, sino del amor que es exclusivo, del amor que es fiel, del amor que nunca se acaba, del amor que es fecundo. El compromiso de la pareja es amarse y seguir amándose, es ser felices y seguir siendo felices, porque los dos tenemos fe en el otro-a y ambos tenemos mucho que esperar el uno del otro. La felicidad que es consecuencia del amor es también alimento para ese amor y exigencia permanente. Tampoco es una obligación. La fecundación es otra consecuencia del amor que crea y procrea. Es consecuencia del amor que rompe el individualismo de cada uno de los dos para fundirnos en una nueva realidad, del amor que une, sin dejar se ser cada uno lo que es, para convertirse en pareja. Cuando el amor es exclusivo y fiel, amor que perdura, amor fecundo, el proyecto de pareja tiene bases solidadas. Pero no es por si solo garantía para cerrar el cuento con la frase “se casaron y vivieron felices para siempre”. El amor y la felicidad hay que conquistarlo.
Hay crisis por falta de claridad sobre el manejo del dinero, también debido a la escasez o el exceso de bienes materiales. Hay crisis por las expectativas no satisfechas alrededor de la intimidad sexual. Hay crisis cuando la relación de padres, especialmente en el caso de la madre, desplaza la relación de pareja.
Para ser pareja es preciso aprender a ser pareja. Para amar de verdad, y ser pareja también hay que aprender a amar. El amor necesita cuidado.
Es sabido por todos que cuando el hombre y la mujer se unen el proyecto de mayor responsabilidad y mas bello debe este estar basado en el amor mas puro y verdadero, y fundamentado en aquel que hace posible que el amor crezca y se fortalezca, en aquel que desde la eternidad y para la eternidad es amor. El amor puede se confundido con sentimientos que corrompen la pureza del mismo ya que desaprensivo pueden afirmar que aman, pero solo buscan la satisfacción sexual, dejando de lado los sentimientos de la pareja. Para ser pareja hay que dedicarse a ser pareja en cuerpo alma y ser, pues esto garantizara la felicidad de los conyugues. En la empresa conocida como el matrimonio hay que vencer muchos obstáculos, para poder alcanzar el propósito de ser felices, hay que recordar que el amor verdadero es maduro, lleno de paciencia, fidelidad, bondad, y abnegación. Nadie puede elegir por nosotros a quién amaremos, pues el amor nos da la libertad de elegir y ser elegido, el amor nos brinda la fortaleza para afrontar todo por nuestro amor.
El amor es la luz que no guía es la esperanza de ser mejores seres humanos, de luchar y vivir, de dar a otros la razón de vivir, ser pareja es poner y confiar nuestra vida y felicidad si miedo en las manos de nuestro pareja, pues ya ella nos a mostrado que su amor es sobretodo y que nada en este mundo le da mas satisfacción que estar junto a su otra mitad. Que el plan de Dios en su vida es una realidad pues permiten que Él los trasforme a su imagen y restablezca su relación como el la ideo en el principio donde el hombre y la mujer eran una sola carne, y se amaban sobre todo y sin malicia. Ser pareja conquistar el corazón de nuestro conyugue. Y darle a nuestra pareja las herramientas necesarias para ser feliz. Ser pareja es buscar la luz del amor y ponerla a los pies de nuestra mitad para que no tropiece y se fortalezca y si acaso tropezara poner nuestros hombros para detener su caída. Ser pareja es darle el corazón con el objetivo de que en su vida solo reine la alegría y el amor. Ser pareja es darle libertad de ser ella misma. Ser pareja permitirle desarrollarse. Ser pareja es proteger tu conyugue en todo momento y contra todo.
Ser pareja es algo mas que disfrutar del placer sexual, es mas que vivir el sexo libre, pues la libertad de la sexualidad no consiste en tener relaciones con muchas personas, sino elegir con quién tenerlo y luego hacerlo bajo las reglas, establecidas por El creador. Todo lo que el hombre necesita para sentirse realizado completamente es: dar a Dios su corazón y pedirle a el como todo lo puede y lo sabe sabiduría para hacer una elección correcta en el momento de elegir a quien amar, pues esta es para toda la vida.
En nuestros corazones siempre brilla la esperanza de ser felices y de que a nuestra vida llegue el amor verdadero y siempre estamos fantasiosos con su llegada pues esto le impone color a nuestras vida, pero permíteme decirte que si buscas cristalizar en tu vida el sueño de ser feliz, debes luchar día, día por construir un amor que se sobre ponga a todos los obstáculos que la vida le presente, pues el amor no llega solo, no se fortalece solo, hay que cultivarlo jornada, tras jornada, para que pueda este lograr la madurez y fortaleza deseada.
El amor es la misma manifestación de Dios, pues Dios es amor y cuando el ser humano ama, y lo hace con el entendimiento y la razón esta tomando a Dios y llenando su vida de el y diciéndole a él que su amor es para siempre en su vida que no hay nada en este mundo que sea mas bueno que vivir en armonía con Dios. Pues ser pareja es precisamente estar en armonía perfecta con DIOS y nuestra yunta. Ser pareja no es creer se superior a nuestro ser amado. Ser pareja es poner nuestros propósitos y planes en armonía perfecta con los de nuestro duplo. Ser pareja es no permitir que las contiendas nublen nuestras vidas y la pongan cris. Ser pareja el velo que cubre nuestras miserias, debilidades y nos hace cada vez mas fuerte. Ser pareja es la luz que no se apaga en nuestras vida aun cuando la vida se esta alejando de nuestra existencia y no podemos ni estar en nuestros propios pies. Ser pareja es la razón más poderosa para vivir en paz. Ser pareja es dar espacio a nuestros corazones para que formen un corazón. Ser pareja, ser pareja es la sensación de plenitud que se vive al estar unido a la persona que Dios escogió para mí.